Maradona y la eterna zurda inmortal

El 10 eterno argentino, considerado por muchos el mejor jugador de todos los tiempos, cumpliría 66 años.

maradona 1

Si existe un momento en el que Diego Armando Maradona trascendió las fronteras del tiempo para instalarse en el Olimpo del deporte, ese fue la Copa del Mundo de México 1986.


30 de octubre de 2026 Hora: 08:40

    🔗 Comparte este artículo

  • PDF

Cada 30 de octubre, el planeta del fútbol detiene su andar para recordar la fecha de nacimiento de Diego Armando Maradona. Hablar de Maradona no es simplemente repasar una hoja de estadísticas o contabilizar títulos en carpetas; es internarse en el mito, en la contradicción humana y en la expresión artística más pura que haya pisado un terreno de juego. Nacido en 1960 en el humilde Policlínico Evita de Lanús y criado en el Barrio combativo de Villa Fiorito, Diego encarnó desde su infancia la mitología viva del pibe de barrio que conquista el mundo con una zurda atada a la pelota.

El despertar del Pelusa: De La Paternal a La Boca

La leyenda comenzó a forjarse en «Los Cebollitas«, la célebre categoría infantil de Argentinos Juniors donde aquel muchacho de rizos negros e imposible de derrotar deslumbraba a propios y extraños. El 20 de octubre de 1976, diez días antes de cumplir los 16 años, debutó en la Primera División argentina frente a Talleres de Córdoba. Un caño memorable en su primera jugada anunció lo que vendría: un torbellino de talento, goles deslumbrantes y coronaciones como máximo artillero del torneo local en múltiples ocasiones.

Tras deslumbrar en La Paternal y conquistar el Mundial Juvenil de Japón 1979 con la camiseta albiceleste, dio el salto a Boca Juniors en 1981. En La Bombonera, Diego no solo obtuvo el Campeonato Metropolitano de la mano de Silvio Marzolini, sino que selló un romance idílico e indestructible con la hinchada xeneize, regalando actuaciones memorables ante River Plate que quedaron esculpidas en la retina del hincha.

La travesía europea: El calvario catalán y la revolución partenopea

Su salto al balompié europeo se consumó en 1982 al fichar por el FC Barcelona. Pese a desplegar chispazos de su genialidad insuperable y conquistar la Copa del Rey y la Copa de la Liga en 1983, su estadía en la Ciudad Condal estuvo marcada por infortunios: una hepatitis desgastante y una sangrienta fractura de tobillo provocada por Andoni Goikoetxea frenaron su continuidad.

LEA TAMBIÉN:

A 50 años del debut de Diego Maradona, legado y memoria del fútbol

Sin embargo, el destino le reservaba un altar sagrado. En julio de 1984, un Nápoles humilde y postergado del sur de Italia anunció su llegada ante más de 70.000 espectadores delirantes en el estadio San Paolo. En la Serie A, la liga más exigente del planeta por aquel entonces, Maradona llevó a cabo una proeza social y deportiva sin precedentes: plantar cara a los poderosos clubes del próspero norte industrial. Bajo su liderazgo capitaneado por la rebeldía y el arte, el SSC Napoli conquistó dos Scudettos (1986/87 y 1989/90), una Copa Italia, una Supercopa italiana y la histórica Copa de la UEFA de 1988/89. El ’10’ pasó de ser un futbolista estrella a convertirse en una deidad protectora para toda una ciudad.

Si existe un momento en el que Diego Armando Maradona trascendió las fronteras del tiempo para instalarse en el Olimpo del deporte, ese fue la Copa del Mundo de México 1986. Capitaneando la Selección Argentina dirigida por Carlos Salvador Bilardo, firmó la actuación individual más descollante y determinante en la historia de los mundiales.

El 22 de junio de 1986, en los cuartos de final frente a Inglaterra en el Estadio Azteca, concentró en apenas cuatro minutos las dos caras de su mito universal:

«La Mano de Dios»: A los 51 minutos, se elevó astuto ante el guardameta Peter Shilton para empujar el balón con el puño izquierdo en una maniobra irónica y desafiante que burló la vista del árbitro.

maradona mano de dios

«El Gol del Siglo»: A los 55 minutos, arrancó desde su propio campo, eludió a cinco futbolistas ingleses con amagadas endemoniadas y esquivó al arquero antes de enviar la pelota a la red. Una obra de arte perfecta que sintetizó toda su destreza, potencia y visión de juego.

maradona gol del siglo

Tras derrotar a Bélgica en semifinales con otro par de anotaciones sublimes y superar a Alemania Federal por 3-2 en una final memorable, Maradona alzó la Copa del Mundo. Cuatro años más tarde, con el tobillo infiltrado y al límite de sus fuerzas físicas, guio a la Argentina al subcampeonato en Italia 1990.

diego medico
Maradona saliendo del campo con la enfermera y asistente oficial del control antidopaje de la Copa Mundial de Fútbol de Estados Unidos 1994.

La vida de Maradona jamás conoció las medias tintas. Para el fin de su carrera vistió posteriormente las camisetas del Sevilla y Newell’s Old Boys antes de cerrar su ciclo en el césped vistiendo los colores de su amado Boca Juniors hasta su retiro en 1997.

Posteriormente, ejerció como entrenador dirigiendo a diversos clubes y al propio seleccionado argentino en la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010. Sin embargo, su verdadera labor tras colgar las botas fue ser el espejo emocional de un pueblo que vio en él a un igual que desafió a los estamentos del poder.

maradona tecnico

Cada 30 de octubre, al conmemorar su nacimiento, el mundo del deporte no celebra una pérdida; celebran la existencia de aquel genio rebelde que le demostró a la humanidad que una pelota de fútbol, pegada a la zurda correcta, puede convertirse en la herramienta de poesía más hermosa jamás inventada.

Autor: teleSUR - lfv - JDO

Fuente: Luis F. Viilasmil